
Que curioso que con el paso de los años y tras décadas de no causar revuelo, este fin de semana el futbol mexicano fue testigo una vez más del primer clásico nacional, hablo del Atlante vs Necaxa, un encuentro entre dos equipos devaluados y con cada vez menos afición pero que en sus años mosos colmaron de pasión las gradas y los corazones de miles de aficionados.
Jugado en su mayoría en la capital de la República, el clásico nacional era una batalla que enfrentaba a dos equipos grandes; gigantes en su tiempo, por un lado al Necaxa y por otro al verdadero "equipo del pueblo" el Atlante, a los dos equipos tal vez más importantes de nuestro país pero que con el paso del tiempo se han convertido en unos de los llamados "equipos chicos" y en ocasiones han probado el sabor amargo del descenso.
Y es por esto que escribo estas líneas tras meses de no hacerlo, ya que por un lado me encantó fantasear con el encuentro entre estos dos equipos, imaginándome en los años 40's y 50's, siendo testigo del origen de nuestro futbol.
Cuanta pasión y llanto no se desbordaba en un encuentro como el del fin de semana en Cancún, cuántas décadas de no ser un partido relevante, cuánto tiempo de no ser testigos del verdadero clásico nacional.
Ésta vez nadie cayó en la cancha, un empate parece justo para la historia entre dos grandes, un apretón de manos fue suficiente para que los Rayos del Necaxa no se supieran más partícipes de nuestra liga, no son dignos, ya no son los míticos 11 hermanos, ya no Necaxa, de nuevo estás fuera. No basto con haber regresado hace un año y saber que la liga de ascenso dista mucho del máximo circuito, ésta vez Necaxa se hunde de nuevo y sinceramente no es probable que regrese pronto.
Me atrevo a decir que será un buen recuerdo como el Oro, Asturias, Tapatío, Español, Zacatepec o Curtidores, aquellos equipos que marcaron el camino de nuestra liga pero que no existen más, solo en los recuerdos.
Un aficionado necaxista decía... "irle a Necaxa es como tener por esposa a la peor mujer del mundo, sabes que te engañará semana a semana, pero la amas con todo el corazón"... y cuánta razón tiene.
Te vas Gigante... hasta pronto.







